7.22.2009

Noticia: Puro Rock and Roll


Enrique Bunbury es un "Frankenstein" cultural, una aleación de referencias literarias, musicales, históricas y artísticas, un cantautor rockero que mezcla el country y los sonidos árabes y los envuelve con la estética del cabaret. Es uno de los pocos artistas de su generación que está haciendo un rock adulto, un creador genuino y una institución en la música actual hispanoamericana. En un mundo superficial dominado por la mercadotecnia, este maño afincado en Cádiz ha sido capaz de sobrevivir a base de esfuerzo, tenacidad, exploración continua y evolución constante, y hacerse un hueco entre los cantantes más respetados.

Pese a que el artista regresaba a nuestra ciudad sólo siete meses después de presentar su álbum "Hellville de Luxe" en el pabellón de la Fuente de San Luis, Bunbury llenaba la explanada de los Jardines de Viveros el pasado viernes, en el que ha sido el concierto más concurrido de lo que llevamos de Feria de Julio. Minutos después de la hora prevista por la organización, las luces se apagaban y, tras una proyección que incluía imágenes de películas de serie B, el aragonés errante abría el concierto con "El club de los imposibles". Bunbury saludaba al público con un efusivo "¡Buenas noches, cabrones!" Desde ese momento, el artista maño alternó canciones de su último álbum -"Bujías para el dolor", "Hay muy poca gente", "Aquí"- con nuevas versiones de sus temas más conocidos -"Infinito", "Sí"- pues de todos es sabido que Bunbury se reinventa cada segundo. A lo largo de la noche, el excéntrico cantante se dejó la piel en el escenario y demostró que su sonido raya la perfección en el directo. Junto a Enrique, otro gran músico: el guitarrista Jordi Mena, que puso su toque personal a cada una de las canciones. Y es que el sonido de su guitarra es inconfundible y tan personal como Bunbury. Tras la desgarradora "Canción cruel", interpretada al más puro estilo de cantautor consagrado, y animado por las insistentes aclamaciones del público, el maño regresó al escenario para despedirse con el emotivo vals ÉY al final. Rodeado de su extraordinaria banda, aplaudió y se despidió de sus incondicionales... hasta la próxima. Marilyn Borja Valencia

Fuente: Web Oficial de Enrique Bunbury

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