11.25.2009

Ely Guerra armó un laboratorio musical para su nuevo disco. Bunbury tiene que ver con ello

  • Partió de frases armónicas enviadas por Bunbury, Santaolalla y Juanes, entre otros
  • Las canciones de Hombre invisible fueron compuestas tras "quitarme el espacio personal"
  • Creó su propio estudio y disquera
  • De forma sutil, contactó a los colaboradores por carta
Los músicos Enrique Bunbury, Gustavo Santaolalla, Pablo Gigliotti, Horacio Franco, Emmanuel del Real, Juanes y Gilberto Cerezo, entre otros artistas, colaboraron con secuencias en la nueva producción Hombre invisible, de Ely Guerra, quien concibe este trabajo como un laboratorio musical.

Relató que este proyecto comenzó con la idea de invitar a colaboradores, ya que he participado en varios dúos que resultaron muy afortunados, como con La Ley y Control Machete. Nunca había invitado a nadie y tenía ganas de hacerlo, pero de forma diferente, no sólo haciendo duetos o que me dieran alguna canción para grabarla; entonces se me ocurrió que los músicos me enviaran alguna secuencia y a partir de ahí iniciar el proceso de composición, eso me resultó más atractivo.

La cantante, quien presentará Hombre invisible el próximo 5 de diciembre en el teatro Metropólitan, continuó: “creo que es un disco muy poderoso porque ellos me enviaron un chiflidito, una flauta, unos pianos o unas trompetas, que no los usé para la producción misma, sino para componer melódicamente, después armónicamente y luego líricamente, y al final con mi banda hice los arreglos.

“Cada una de las composiciones terminadas tiene un hombre invisible; en el caso de Lontano es Enrique Bunbury, de alguna manera la pieza está inspirada en lo que él me envió, fuimos haciéndola hasta llegar a la canción completa. Así fue con cada uno.”

Ely Guerra finiquitó su relación con la trasnacional Emi Music y creó su propio estudio y disquera: Honey Company. Segura de la calidad de su trabajo, sentencia que las disqueras que en su momento no apoyaron la promoción de sus producciones y luego le dieron su carta de retiro van a lamentarse esta vez. Creo que ahorita van a llorar un poquito. Me siento muy bien, cada una de mis propuestas musicales traduce mi momento, y eso es muy satisfactorio; es como no mentir, siempre he sido muy sincera y me siento cómoda.

Oportunidad de ser más creativa

Asegura: “tuve el tiempo suficiente para meditar muchas cosas; Hombre invisible es algo muy personal en el sentido de que la música compuesta por mujeres tiene un proceso y como creadora estoy dispuesta a recorrerlo completo. Estoy a gusto con mi carrera y cómo se ha ido sustentando. Estas colaboraciones me permitieron ser más creativa desde el momento en que alguien te manda sólo tres notas; partir de ahí para hacer una canción fue un reto, como para ellos darme parte de su obra fue un acto de confianza”.

Acerca de la fama o el dinero, aseveró que, tras la experiencia adquirida en 17 años de trayectoria, carecen de todo valor si los encuentro por medios que mientan sobre mi personalidad, sobre lo que soy. Porque trato de explicar a la gente que hago música para comunicar cosas elegí a estos hombres invisibles, pues han experimentado un proceso similar al mío, han tenido que vivir un desarrollo personal para llegar a lograr reconocimiento por su trabajo y los veo satisfechos.

Sobre cómo les pidió que colaboraran con ella, refirió que fue un acercamiento muy sutil; no les di guerra, sino les hice llegar la propuesta mediante cartas y a partir de ahí mantuvimos contacto todo el tiempo (...) Resultó ser un gran experimento. Al disco lo defino como un buen laboratorio musical.

Platicó que la historia de la placa es completamente visual, pues cuatro fotografías marcaron el primer paso: primero hicimos el arte y después escribí las canciones. El material lo realizamos en noviembre de 2007 con Ricardo Trabulsi y David Franco en una casa hermosa que habita el interiorista mexicano Héctor Galván.

Además confesó que admira y respeta a los invitados en su disco, porque han evolucionado en su propia carrera y ritmo sin necesidad de hacer malabarismos. Es algo que me gustaría que también se me permitiera.

De modo que este álbum es una revelación para ella, e ilustró: “las secuencias armónicas del tema Lontano existen gracias a que Enrique Bunbury me mandó un piano y una trompeta que después se transformaron en una historia que me puse a componer y luego le hicimos los arreglos con mi banda”.

Destacó que no se escatimó en esfuerzos ni en dedicación profesional, como tampoco en los medios para lograr un sonido como el que disfrutarán sus fans y quienes no lo sean.

Las frases armónicas que me enviaron fueron un reto para mí, pues no estaban mandando una producción o una canción hecha, sino cuatro acordes acomodados que yo debía desacomodar, por así decirlo. Para lograrlo, lo primero que hice fue quitarme el espacio personal, mencionó.

Aportaciones llenas de luz

Sobre el multipremiado compositor y productor Gustavo Santaolalla, ganador en dos ocasiones del premio Óscar, por las películas Secreto en la montaña (2005) y Babel (2006), quien colaboró en Mi condición, mencionó: es un tipo con personalidad fuerte, y creo que además de ser amoroso y poder congratularse al ser parte de un clan latinoamericano, es alguien que ha rebasado fronteras. Acercarme a estos personajes, y que me digan que sí, significa mucha responsabilidad, fue increíble tener este punto de partida.

Respecto del cantante y compositor colombiano Juanes, indicó que se reunieron antes de septiembre, cuando su colaboración ya estaba hecha. Vino a cantar al Auditorio Nacional y me llamó para recordarme que le había prometido una cena, entonces le cociné tailandés. Me enteré de lo que opinaba acerca de mi trabajo y fue muy amoroso con su respuesta; todas las aportaciones estuvieron llenas de luz.

Hombre invisible salió a la venta ayer y se puede conseguir en elyguerra.com. El primer sencillo es Stranger, y lo acompañan Messy, Colmena, Mi condición, Bumerán, Lento funeral y You love me, entre otras. Los boletos para el concierto ya están a la venta en los lugares de costumbre.


Fuente: Jorge Caballero

Periódico La jornada

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