1.29.2010

ESCUCHANDO LAS CONSECUENCIAS Por Nacho Vegas

Uff.. Nacho Vegas... sí ese mismo... el que también trabajo con Enrique Bunbury en "El tiempo de las Cerezas" yes!.. Bueno, como es "broder" de Enrique por supuesto, que ya tiene en su casa el nuevo material de Enrique... que dichoso... Y pues, como todo buen amigo, lo escucho con toda la paciencia conocida, lo medito, lo reflexiono, lo sintió... me imagino que también se tomó una botella de vino... sip... y luego de eso, meditó y escribió está interesante nota!... Es genial! Me encanto... 

ESCUCHANDO LAS CONSECUENCIAS Por Nacho Vegas

Una vez alguien me pidió que le dijera algún rasgo de Enrique que la gente no conociera. Una de esas preguntas difíciles que te hacen en ocasiones los periodistas. Yo dije, creo: la fragilidad. Cuando Enrique canta parece que lo hace alguien fuerte, seguro de sí mismo. Pero sólo lo parece. Hay que escucharlo, no dejarlo sonar, y entonces ves las dudas, porque las canciones son también eso, dudas.

Pero no me refería a eso. A veces tuve la impresión de que Enrique le tenía miedo a su propia fragilidad. Por ejemplo, en algunos momentos de la grabación de El tiempo de las cerezas. Por ejemplo, durante la grabación de la canción que se llama así, como el disco. Y me preguntaba por qué. Ahora creo que estaba aguardando,
esperando el momento para mostrarse como un animal herido. Esperando el momento para publicar este disco. “Es hora de hablar de la quimera de otra vida”.

En la última novela de Belén Gopegui, Deseo de ser punk, dice: “La música, la de verdad, no suena, te atraviesa el cuerpo de parte a parte”. Las cosas más frágiles a veces son también las más perturbadoras. Yo escucho “Ella me dijo que no”, por ejemplo, o “21 de octubre” y me atraviesan de parte a parte.

Las Consecuencias es en muchos sentidos el disco que yo quería escuchar de Enrique. Me gusta ya desde el título, cómo no va a hacerlo. Pero es que son tantas las cosas inevitables, ya lo sabes. Cantas: “…buscando llaves que no abrían”. Si digo: Es su Blood on the tracks particular, lo digo por muchas razones. No todos tenemos la capacidad, o simplemente no llegamos nunca a hacer nuestro Blood on the tracks particular. O no nos atrevemos.

Decía que lo digo por muchas razones. Porque es como un cuento de Chejov, o como un poema de Raymond Carver. Porque está entre la declaración de principios y lo confesional. Lo confesional: Tan real que deja de ser real para ser verdad. Porque usa el tiempo y la distancia de una manera magistral y habla en tercera persona para poder cantar en primera persona y hace que duela y sobrecoja y te habla de la vida, de la tuya, de la suya, de la nuestra, o mejor dicho (como él dice): de las cosas que uno hace para vivir y no perder la cabeza.

Nacho Vegas

1 comentario:

Anónimo dijo...
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