10.27.2012

Hoy se cumplen 5 años del último concierto de Héroes del Silencio

El 27 de octubre de 2007 Enrique, Juan, Joaquín, 
Pedro (y Gonzalo)pusieron fin a su gira de reunión 
ante 80.000 personas en el circuito Ricardo Tormo 
de Cheste, en una velada tan épica en lo musical
como caótica en lo organizativo. 

Tras la separación de la banda en octubre de 1996, la noticia de su regreso once años despuésprovocó un seísmo apocalíptico de proporciones bíblicas entre la parroquia rockera que, a ambos lados del Océano Atlántico, llevaba años clamando en el desierto por algo así sin obtener respuesta. Cuando finalmente el milagro se produjo y los panes se convirtieron en peces, se desató una loca demanda de entradas y ver a Héroes del Silencio en directo se convirtió en una cuestión de vida o muerte, con horas y horas de espera ante los cajeros y los diversos puntos de venta, por supuesto colapsados siempre en todo momento y en todo lugar. Se vendieron centenares de miles de entradas, pero se podrían haber vendido centenares de miles más.
La gira comenzó el 15 de septiembre de 2007 en el Estadio del Ejército de Guatemala ante 25.000 espectadores y, tras pasar por Buenos Aires (30.000), Monterrey (15.000), Los Angeles (30.000) y México D.F. (120.000 en dos recitales), llegó a España en un clima de expectación extrema. Los días 10 y 12 de octubre el grupo se presentó en el Estadio de La Romareda de Zaragoza ante 40.000 seguidores cada noche, y después fue turno para Sevilla (Estadio de La Cartuja, 70.000 asistentes) y el valenciano Circuito Ricardo Tormo de Cheste, ante nada menos que 80.000 fanáticos. En total, 450.000 entradas vendidas, boleto arriba, boleto abajo, hicieron de esta gira un negocio tan rentable en lo económico como provechoso en lo palpitante.
Fueron en total diez conciertos devorados con ansia por un público entregado hasta el delirio, como en la etapa original del grupo (1984-1996), pero más, por aquello de la memoria colectiva exaltada. Así las cosas, la cita del 27 de octubre de 2007 en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste, a una veintena de kilómetros de Valencia, fue particularmente especial, fue la última monumental gala de la última gran banda del rock español. Por eso y como era de esperar, miles fans de todos los rincones del país se desplazaron hasta allí por tierra, mar, aire y subsuelo para darse el penúltimo pertinente homenaje.
Tantos que, por falta de previsión de la organización, se montó un mastodóntico atasco en la A-3desde primera hora de la tarde del día 27, con miles de vehículos embotellados sin poder moverse ni un milímetro. La angustia de los conductores les llevó a abandonar sus coches en las cunetas y tratar de llegar al recinto caminando por los arcenes en plan The Walking Dead. De hecho, muchos no lograron escapar de esta gigante ratonera, y no pocos regresaron cariacontecidos a sus lugares de procedencia con la entrada incorrupta en el bolsillo y el lógico y consiguiente mosqueo. En los días posteriores hubo denunciascomunicados explicativos varios y cruces de acusaciones. Pero lo peor fue la rabiosa frustración entre los alicaídos desafortunados.
José Antonio Enebral, madrileño que cuenta hoy con 41 años, asistió aquel día a su tercer concierto de Héroes del Silencio, tras otros previos en los ochenta y noventa: “A las cinco y aparcados pasamos rápido, pese a las bestiales colas. Ya dentro nos pusimos a consumir minis de cerveza, mientras la entrada se convertía en un caos de coches y se colapsaban la A-3 y los accesos a Cheste. La  previsión brilló por su ausencia y el caos reinó para las 80.000 personas que queríamos ver, oír, sentir, vibrar y emocionarnos con la banda. La gente  se cagaba en todo por la organización del evento”.
La actuación arrancó mientras el mundo se acababa a lo largo de varios kilómetros a la redonda, y sonaron El estanque, Deshacer el mundo, Mar adentro, La carta, Agosto, Sirena Varada, Opio, La Herida, Despertar, Apuesta por el rock and roll, Héroe de leyenda, Con nombre de guerra, No más lágrimas, Nuestros nombres, El mar no cesa, Entre dos tierras, Maldito duende, Iberia Sumergida, Avalancha, Bendecida, Tumbas de sal, Oración, Tesoro, Fuente esperanza, La chispa adecuada, Malas intenciones En brazos de la fiebre.
Como en todas las triunfales noches de karaoke de aquel Tour 2007, el público se desgañitó hasta la demencia desde el principio hasta el final, de menos a más, con momentos álgidos como el tramo acústico a mitad de concierto, o el póker ganador formado por Entre dos tierras, Maldito duende, Iberia sumergida y Avalancha, así, una detrás de otra. En las retinas de todos quedará para siempre ellacrimógeno momento del recinto iluminado sólo por las luces de los teléfonos móviles durante La chispa adecuada, minutos de hermandad rockera que necesariamente durará para siempre (aunque efectivamente no haya nada para siempre).
De nuevo José Antonio rememora “un concierto de impresión en el que saltó “como un loco”durante dos horas y media de “rock puro, visual, brillante en todos los aspectos: escenario, luces, vatios, puesta en escena“. “Un grupo español con un montaje como U2, la leche, acabé borracho de ellos, etílico perdido, drogado de Héroes del Silencio”, sentencia, para después recordar la tediosa vuelta a casa“Menudo caos, tardamos tres horas en salir de Cheste y coger la A-3 para regresar a Madrid, aunque en ese momento ya todo nos daba igual”.
Poco antes Bunbury había vivido sus postreros minutos sobre un escenario como vocalista de la banda a la que tanto le debe y cuyo logo lleva tatuado en uno de sus brazos. "Muchísimas gracias, ha sido un verdadero placer estar con todos ustedes. Nosotros somos Héroes del Silencio, no se olviden, hasta siempre”, fueron las últimas palabras de Enrique en un concierto del grupo (hasta la fecha, que nunca se sabe, aunque por ahora no parece que tenga muchas ganas de reactivar la máquina de hacer dinerito). Pero no es ahora momento de nostalgias, sino de celebraciones y festejos, así que de regalo, el concierto completo de Cheste el 27 de octubre de 2007. De nada, un placer.


No hay comentarios:

Google