3.07.2014

Alexis Morante, un director andaluz que acompaña a Bunbury.

Una perfecta dosis de talento, creatividad y desparpajo andaluz mezclada con la potencia y la profesionalidad de la industria del cine norteaméricano, ese es el ADN de Alexis Morante. Un joven cineasta premiado en 30 festivales internacionales, nominado a los Grammy Latinos y a los premios Goya de la academia de cine español. Además ha firmado más de una docena de videoclips, acumulando casi 10 millones de visitas en Youtube, entre los que destacan los realizados para la estrella internacional Enrique Búnbury.


El director algecireño se encuentra inmerso en la preparación de su primer largometraje al que aún está dando forma. Hace unos meses presentó el videoclip “Más alto que nosotros sólo el cielo”, segundo sencillo de Palosanto, el nuevo álbum de Enrique Búnbury.

Viviendo a caballo entre España y Estados Unidos, este cineasta sigue creciendo poco a poco en el difícil mundo del “show business” norteamericano.

Ha trabajado con grandes actores españoles como Juan Diego, Alex O´Dogherty, Carmen Machi o Tamara Arías y ha rodado en más de 15 países diferentes, pero una de sus mayores satisfacciones es que ha podido desarrollar su creatividad unida a una de sus pasiones que no es otra que la música. Aunque su amistad con Enrique Bunbury lo ha convertido prácticamente en su director de cabecera en los últimos años, también ha rodado videoclips junto a reconocidos artistas como Macaco, Fito Cabrales, Los Delinqüentes o Niños Mutantes. Alexis Morante, o como el acento andaluz se abre camino justo debajo de las colinas de Hollywood…


Estas parecen la típicas preguntas que se hacen en programas de televisión como “Españoles por el Mundo”, pero me gustaría formulártelas… ¿Cómo acaba un algecireño tan lejos de sus tierra y viviendo del cine en Los Ángeles?

Todo tiene como origen la Beca Talentia de la Junta de Andalucía. En el año 2008 me conceden una beca para estudiar un máster entre Nueva York y Los Ángeles. En condiciones normales yo no podría haberme permitido pagar una formación así y dejar tu trabajo para estudiar cine. Con la beca, eso se hizo realidad. Al final acabé viviendo entre Los Ángeles y Andalucía.

Por cierto, ¿qué saben los norteamericanos de tu ciudad natal, Algeciras?

Pues no saben absolutamente nada, no les suena ni de lejos. Cuando aquí me preguntan de dónde eres, hay varias fases, para ver hasta qué punto conocen tu tierra. Primero digo que soy de España. Luego te preguntan que de dónde en España. Todos esperan que digas Barcelona, porque es lo que conocen. Entonces digo de Andalucía, en el sur. Si veo que saben de qué va la cosa, me lanzo y digo que soy de Algeciras, en la punta, en el final, que puedo ver África desde allí… Ahí ya se descolocan… “¿Cómo vas a ver África?” Me dicen.

¿Cómo es un día de trabajo ordinario en Los Ángeles, indiscutible capital de la industria del cine norteamericano?

Pues no muy diferente a como sería la vida de un autónomo en España. Son muchas horas de trabajo en casa frente al ordenador. Sí es cierto que cuando hay rodaje pues la cosa cambia y todo depende de dónde ruedas, cómo, con quién. Lo que marca la diferencia en Los Ángeles es a la hora de reunirte con gente, de presentar nuevos proyectos, de crear sinergias. Aquí todo el mundo se dedica al cine, así que te contagias del ambiente de continuo crecimiento. También podemos acceder a muchas actividades relacionadas con el cine que en otro lugar no serían posibles.


Poco después llego “Matador on the road”, protagonizada por el conocido actor español Juan Diego, en la que interpreta a un matador de toros contratado para celebrar corridas de toros sin sangre en Las Vegas. ¿Cómo conseguiste poner en pie semejante proyecto?

Esto fue una locura. Acabábamos de hacer ‘Voltereta’ como tesis del primer año de máster, y me quise meter en otro berenjenal para la tesis del segundo año, rodando el más difícil todavía: un corto en el desierto, en pleno verano, sin dinero, con una vaca y un toro, un Cadillac rosa y a Juan Diego vestido de torero. Un milagro que saliera aquel corto, pero lo terminamos, gracias a la pasión y entrega que pusieron todos los miembros del equipo y de los actores. A Juan Diego no lo conocía de nada, pero yo tenía claro que el torero andaluz en horas bajas que acude a torear a Las Vegas no podía ser otro que él. Conseguí contactarlo, le envié el guión y le encantó. Se cogió un avión y se vino de loco a rodar con nosotros. Le estaré eternamente agradecido, a él y a todo el equipo. Al final tuvimos recompensa futbolera, ya que el rodaje coincidió con la semifinal y final de España en el mundial de Sudáfrica…. Y ya sabemos qué pasó.


Has trabajado prácticamente en todos los estadios previos a la figura del director en la que ahora te mueves. ¿Qué enseñanzas has sacado de estas experiencias y cómo han influido en tu actual forma de trabajar?

Han influido de forma muy positiva. Como director, conocer lo que hacen los otros departamentos es una ventaja. Y a la hora de afrontar proyectos, no dependes tanto de otras personas. Además, creo que el director debe saber cómo se hace cada fase de un proyecto, para tener un concepto global de lo que estás haciendo. Por ejemplo, si estás acostumbrado a montar, cuando estás rodando sabes qué hace falta y qué no es importante para el montaje.


¿Cuáles son tus géneros preferíos, directores y películas más visionadas dentro de tu filmoteca particular?

Me gusta todo el cine. Me gustan todos los videoclips, y todos los documentales. Los spots también. Siempre que estén hechos con una intención narrativa, de todos saco algo. En cuanto a cine, pues de pequeño crecimos viendo las películas de los 80, aventuras, Spielberg, Lucas, Zemeckis, Donner. En la adolescencia empecé a descubrir a grandes maestros como Kubrick, Scorssese, Lynch, Hitchcock, Coppola… Cuando entré en la universidad en España nos inspiraban los jóvenes Amenábar, De la Iglesia, Médem. Ahora me gustan muchos, tanto extranjeros como españoles (a pesar de que cada vez se cierra más el cerco del cine español por la crisis). Me interesa mucho el género sobrenatural con identidad, películas de Shyamalan, Fresnadillo o Peter Jackson. Y en documental llevo unos años muy metido en los documentales musicales, me encantan y me parecen apasionantes. En general me gusta la combinación de la música y el cine. 

Desde hace algún tiempo eres el director de cabecera de los videos musicales de Enrique Búnbury, del que ahora eres buen amigo. ¿Podrías contarnos como llegaste a él y cómo comenzó esta relación profesional y personal?

Enlazando con el final de la pregunta anterior, pues lo conocí proponiéndole precisamente un documental musical sobre una gira que iba a realizar por EEUU. Nos subimos a la gira y estuvimos rodando 2 meses por más de 25 ciudades a lo largo y ancho de este maravilloso país. Una experiencia inolvidable. Sin duda de ahí sólo puede salir o una enemistad para siempre, o una amistad para siempre. Y afortunadamente salió lo segundo. Enrique se vino a vivir a Los Angeles y desde aquí hemos afrontado ya varios videoclips con los que me lo paso muy bien.


¿Cuántos proyectos has llevado exactamente a cabo junto a Búnbury y de cuál te sientes más orgulloso?

Como te digo, el gran proyecto inicial fue el rodaje del documental. Eso fue en el año 2010. Ahora, en 2014, es cuando por fin verá la luz ese largometraje “rockumental” llamado ‘El Camino Más Largo’. En cuanto a videoclips, hemos hecho creo 8 o 9, incluyendo el largo formato ‘Licenciado Cantinas, The Movie’. Además mi corto ‘Matador on the Road’ llevaba una canción que Búnbury me regaló personalmente. 

¿Es fácil trabajar junto a una leyenda de la música como él? ¿Cómo podrías definirlo en las distancias cortas?

Planteamos siempre los videoclips desde el principio con conceptos comunes relacionados con la canción. Siempre hay mucha comunicación y se hace fácil el proceso. Luego en rodaje depende de qué tipo de dificultad tenga, pero siempre solemos divertirnos mucho. Enrique es muy trabajador y siempre está dispuesto cuando se trata de hacer algo con coherencia. 

Fuiste nominado en los Grammys Latinos 2012 al mejor cortometraje musical por “Licenciado Cantinas, The Movie” con Búnbury. ¿Qué recuerdos tienes de aquella experiencia?

Eso fue una alegría y una guinda a tanto trabajo en equipo. Ese cortometraje fue un reto para todos, y la nominación al Grammy Latino fue el colofón. Fuimos a Las Vegas y lo pasamos muy bien, a pesar de no ganar al final el premio. Como perdimos, nos vimos obligados a ahogar las penas en los casinos de Las Vegas.



Tus videoclips suman más de 10 millones de reproducciones en youtube. ¿No te da un poquito de vértigo semejante cifra?

Sí, le tengo mucho respeto a eso, sobre todo porque son videoclips de artistas que mueven miles de fans, y tenemos que estar a la altura de ellos cuando hacemos un videoclip para su cantante favorito.

¿Cuál es tu diagnóstico para los difíciles momentos que está atravesando la industria del cine en España?

Una verdadera pena. Creo que la película de presupuesto medio está desapareciendo en España, ya que sólo se financian proyectos grandes de directores consagrados. Por otra parte, está floreciendo un nuevo cine español de bajo presupuesto, con magníficas películas hechas con el esfuerzo de mucha gente involucrada de forma personal. Creo que es un momento especialmente creativo para los cineastas españoles y que nos quiten la posibilidad de acceder a las películas de presupuesto medio, es que nos quiten más de la mitad de nuestro cine. Seguro que todo volverá a su cauce pronto.

¿Qué tiene Alexis Morante en mente para el futuro y en qué andas trabajando en estos momentos?

Seguimos creciendo como empresa con 700G Films, ahora además de en Andalucía, de forma legal en EEUU también. Y como director de nuevos proyectos para el 2014 con toda la ilusión del mundo. Y como persona, en la mente tengo volver a Algeciras y tomarme una caña con los amigos y la familia, ni más ni menos.


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