3.17.2014

La Noche En Que Bunbury Dejo Sin Voz a Santo Domingo.

Acá les dejamos las Impresiones que dejo El Máster Bunbury y su banda Los Santos Inocentes en República Dominicana, después de una gran presentación donde se corearon, a mas no poder,canciones de Flamingos,Pequeño,  El Viaje a Ninguna Parte, HellVille De Luxe y por supuesto que no pudieron Faltar las de sus ultimos Disco: Las Consecuencias y Licenciado Cantinas.

Marina de Sansouci, Santo Domingo, República Dominicana. 15 de marzo del 2014. 8:00 p.m. Fuera del recinto se escuchan las notas de Bujías Para El Dolor. Es el soundcheck de Bunbury y sus Santos Inocentes. Promete la noche, antes lluviosa y ahora en claroscuros con una luminosidad lunar incipiente.

El lugar del concierto es relativamente pequeño, cosa que al final puede resultar en una ventaja. Que termine la prueba de sonido es una buena señal. Vamos raudos al centro del ruedo. Ya dentro, bien ubicados, notamos que el sitio está a reventar. Se respira adrenalina en el ambiente. Hay hambre de Bunbury. Se apagan las luces y una visita extraterrena, a lo 2001: odisea del espacio, se plasma en una gran pantalla de fondo. Un preludio ideal para una música tan terrenal. Maravillosa dicotomía.

Una bola de sonido nos anuncia que el artista toma el escenario con una potente interpretación de su nuevo single Despierta. Enrique esta que se sale. Sonríe y saca pecho al ver como el público corea cada sílaba de un tema nuevo. Lo siguiente es una visita al Flamingos: El Club De Los Imposibles. El colectivo en éxtasis. La banda suena compacta, segura, dominadora.

Se suceden en espiral himnos nuevos y coplas de siempre. Los temas de Palosanto se expanden explosivamente con el directo: Los Inmortales, Destrucción Masiva(sublimes las imágenes que le acompañan, de las grandes marcas comerciales regadas en rojo sangre), Hijo De Cortés, Salvavidas y Más Alto Que Nosotros El Cielo fueron coreadas con un fervor reservado sólo para los clásicos de siempre.

Como lo había prometido, Bunbury también tocó lo mejor de lo mejor de su repertorio pre-Palosanto. Eligió sabiamente las canciones. Se podían intuir a que época pertenecía cada tema incluso antes de tocarlas, por los cambios de instrumentos. Cuando Jordi Mena tomaba la Jaguar casi seguro venía un tema de Palosanto; con la SG iba a por Hellville de Luxe. Es que cada disco de Enrique es tan característico que sonoramente requiere las herramientas apropiadas.

De Radical Sonora tocó una Contracorriente emocionante. Las volcánicas Porque Las Cosas Cambian, El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás y Hay Muy Poca Gente fueron las banderas del Hellville De Luxe. El hermoso Las Consecuencias tuvo su tiempo de protagonismo con Los Habitantes, De Todo El Mundo y un gran Frente A Frente, para el que Enrique pidió las voces de un público que ya estaba entregado a su embrujo.

De El Viaje a Ninguna Parte, un disco especial en el marco dominicano (el primero que presentó en vivo en la isla), desgranó unas intensas Que Tengas Suertecita y El Rescate. El Extranjero e Infinito de Pequeño sonaron entrañables hasta la médula.Ódiame fue la selección del ese gran cancionero llamado Licenciado Cantinas. Capítulo aparte fue la interpretación del único tema de Héroes del Silencio, Deshacer El Mundo, en una versión pausada y enfocada en transmitir más lírica que potencia.

El capítulo Flamingos se plasmó en esa invitación a la voz en grito de Sí (uno de las cotas superiores en excitación de la noche). La coreadísima Sácame De Aquí fue otro de los grandes instantes en Sansouci. Una poderosa versión de Lady Blue cerró el primer (y más largo set). Bunbury sabe que queremos más y se reserva ases bajo la manga.
“¿Hoy es sábado? ¿Mañana tenéis algo que hacer? ¿Tenéis que ir a misa?¿Tenéis que visitar a la suegra? ¡Vamos a por más rock & roll!” Con esta gloriosa arenga inició su set final Enrique, con una durísima Bujías Para El Dolor. Este tema me permite hablar de Los Santos Inocentes. Las guitarras de Jordi Mena y Alvaro Suite echan chispas. El andaluz ha estado toda la noche a un nivel brutal, punteando, haciendo coros y recorriendo cada centímetro del escenario como contra parte visual del cantante. Jordi es un grande desde sus tiempos con Jarabe de Palo, pero con Bunbury es cuando ha destapado totalmente el tarro de las esencias a las seis cuerdas. Jorge Rebena que, a ratos con cigarrillo oscilante en la boca, regó con sus fraseos cada tema con la sapiencia de un veterano de los escenarios. La sala de máquinas lució pétrea con unos Robert Castellanos y Ramón Gacías más intensos que los remeros de las galeras de Ben Hur. La percusión de Quino Béjar matizó cada canción de manera sutil y oportuna.

El cierre vino de la mano de un himno que llega muy hondo. El Viento A Favor despide con una promesa implícita de que nos volveremos a ver y que no es un adiós sino un hasta luego. Su voz en realidad fue la nuestra (del público y la mía). Quizás el lunes tengamos las gargantas recuperadas. Anoche Enrique Bunbury nos quitó la voz y en cambio nos dejó el vértigo y la certeza de haber vivido una noche de noches.



Fuente: Ecos del Vinilo.

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